
El abuso de los ancianos incluye más que el maltrato físico, tal como el dar una golpe o amenazar con dañar. La forma más frecuente puede bien ser la del abuso financiero, cuando los proveedores del cuidado roban efectivo o la joyería y/o trampean o amenazan a un anciano para donar sus activos.
El abuso de los mayores incluye también a la negligencia criminal, por la cual un responsable del cuidado priva a alguien de medicina, alimentos, agua u otras necesidades.
El abuso de los ancianos cae dentro de las dos categorías agresivas de “doméstico” e “institucional.” El doméstico se refiere al abuso por parte de un miembro de la familia, un amigo o responsable del cuidado quien se encuentra en el hogar. El institucional se refiere al abuso en las instalaciones residenciales, tales como clínicas de cuidado, en donde los responsables del cuidado tienen una obligación legal o contractual de proporcionar atención y protección.
Las estadísticas sobre el abuso de los mayores son por lo general estimaciones antes que información sólida y las mismas varían extensamente. En su conclusión, el Relevamiento del Estado de los Servicios Protectores de los Adultos del 2000 indica que ha habido “un aumento del 61% respecto de 1996 en el número de declaraciones de ancianos abusados a nivel nacional y un espectacular aumento del 300% desde el primer sondeo en 1986.”
Las estimaciones citadas por el Centro Nacional para las Victimas del Crimen tienen un rango que va desde “una de cada diez personas que viven con un familiar está sujeta al abuso—aproximadamente 2.5 millones al año” hasta “una de cada veinticinco personas mayores es victimizada anualmente.”
Probablemente la respuesta más exacta la ofrece Lori Steigel, directora asociada de personal para la Comisión sobre Problemas Legales de la Ancianidad de la American Bar Association. “No podemos responder a las preguntas más elementales, como cuántas personas son abusadas cada año,” destaca Steigel. La razón es simple. A diferencia del abuso de la esposa o del hijo, el maltrato de los ancianos ha recibido poca atención.
El abuso de los mayores se convertirá en una acalorada cuestión política a medida que la generación de los 60 vea aproximarse la vejez y, así pues, demande protección. A exigencia es probable que sea para la “tolerancia cero”—es decir, para que los profesionales médicos diagnostiquen agresivamente el abuso, para que los trabajadores sociales supervisen las situaciones de vida, para que la profesión legal enjuicie entusiastamente a los abusadores. En resumen, para más gobierno.
Las leyes contra el abuso de los ancianos muy probablemente se parecerían a aquellas contra el abuso de los niños, a los cuales los ancianos se encuentran a menudo vinculados. Tales leyes protectoras del niño son tan amplias que inclye El abuso de los mayores no puede ser eliminado absolutamente. Cualquier político que diga algo distinto o está confundido o está mintiendo, y usted debería revisar si su mano está en su bolsillo. Pero el abuso de los ancianos puede ser reducido enormemente mediante el apoyo a las instituciones no-gubernamentales de la s cuales la sociedad solía depender. Menos ley. Más familia.yen a las condiciones que no amenazan su salud y a las creencias personales de los padres—ej.: la negativa a vacunar a los niños. La finalidad de interceder es a menudo la de colocar al niño bajo la supervisión gubernamental—para remover al niño del hogar. Pero remover a los ancianos de sus familias no solucionaría el abuso, gran parte del cual acontece en instituciones administradas o reguladas por le gobierno.
bueno ps aki ando pasandome a komentarte
ResponderEliminari dejame desir k esta mui bien la informacion i la esplikasion k das ademas me parese interesante k alguien se
interese en estos temas k aunke parese k no nos
afektan ps es bueno estar preparados
asta luego
bye